Desafección política
Posted on 11/09/2010 by Alberto Martínez
Para comenzar esta nueva temporada del blog cuelgo un artículo de Antoni Jesús Jiménez, miembro del PSC, que analiza la actualidad de la política en Cataluña (a dos semanas de las elecciones) y que nos debería hacer reflexionar sobre si el mercado (electores) recibe el producto adecuado (mensaje) o lo que falla es la política de comunicación.
Puedes leer más artículos de Antoni es su blog: Una hora de son menys al dia… (en català)
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Desafección política
Este concepto un poco artificial se ha ganado el status de familiar en Cataluña. Ha provocado, provoca y provocará quebraderos de cabeza a los estrategas electorales de los partidos, ha fascinado y es objeto de estudio para politólogos, ha ayudado a los periodistas a ganarse la vida y, de paso, ha permitido a la ciudadanía poner nombre en algo que alguien hubiera definido como "emprenyament".
En nuestro país, y no os engañáis también más allá de los Pirineos, del Ebro y de Finisterre, los think tanks de los partidos se esfuerzan para encontrar la manera de que la ciudadanía vuelva a comprar sus productos. Y lo hacen con prisas, como si fuera la carrera espacial, intentando situar al primer diputado en la luna. Vemos, como importamos los formatos americanos a los denostados mitings, cómo se utilizan las redes sociales, etc.
Y mientras tanto los laboratorios de los partidos continúan investigando. Y quien más lo han sufrido han sido los ayuntamientos, que se han convertido en los grandes bancos de pruebas. Y es que la política municipal, a pesar de parecer a veces una política menor o de simples gestores, es la más dinámica y la que realmente consigue en muchos casos romper con los intermediarios.
En esta búsqueda de los electorados que sienten desafección política se han ido buscando, creando y potenciando herramientas y vínculos que permitan la participación y, en muchos casos, la codecisión en el ámbito municipal. De esta manera se quieren crear puentes y animar a la sociedad que ha vuelto la espalda a los políticos y no a la política.
Estos benintenciondos giros han recibido apoyo y parece que ha ser el camino a seguir.
Pues bien, yo no estoy de acuerdo.
Creo que la clase política erra en la identificación del problema. La construcción de espacios de mayor intercomunicación entre los políticos y la ciudadanía denota que se ha detectado como fuente del problema el canal de comunicación. Y no lo comparto. Falla la clase política, la manera cómo hacen política. Y en un sentido muy clásico del concepto. La causa es la baja calidad del producto que quieren vender y no cuál es el canal de venta o las técnicas de marketing que se utilizan.
Lo que se ha conseguido al habilitar estos nuevos espacios de comunicación ha sido, en la mayoría de los casos, un efecto llamada en grupos organizados políticamente. Normalmente grupos que se estructuran en torno a uno NO. No al vertedero en mi pueblo, No a la remodelación de un espacio, no en una narcosala al lado de casa mía, no al... Y el que tenía que ser un territorio de coordinación y reencuentro pasa a ser un lugar de enfrentamiento y desgaste (frustración) de los agentes municipales. Y de la vida política al final. Y a menudo, además, es aprovechado por la oposición como ariete contra el consistorio.
El desprestigio social que comporta la palabra político nos tiene que hacer pensar en buscar la enfermedad en las raíces. Aquél que dedica sus esfuerzos a mejorar la calidad de vida de sus vecinos tendría que disfrutar de un reconocimiento social. Cómo se lo merecen y no lo valoramos bastante, aquéllos que forman la medicina pública, los educadores y los cuerpos de seguridad.
Por lo tanto, la manera de superar la famosa desafección política o "emprenyament" pasa por la clase política. Es ella la que se tiene que ganar el electorado transmitiendo valores como el respeto, el honestitad, la responsabilidad de los tiempos, la coherencia, la valentía... o sea, mejorar el producto para llegar a la clientela que es fiel y es la mayoritaria. Pero está decepcionada.
Pero no nos engañemos, es la ciudadanía la que ha subyugado a la Política (con P mayúscula) a la tiranía del titular, de la simplificación y el todo se vale igual. Porque en vez de premiar a aquellos partidos y políticos que transmiten y actúan con los valores que se le reclaman y castigar aquéllos que no lo hacen, apuestan por elanalisi campechano, no mirar más allá de su nariz y olvidar rápidamente. Y la Política (con P mayúscula) y los políticos acaban siendo producto de esta poca responsabilidad de la ciudadanía.
Finalmente. Es muy interesante que los partidos busquen nuevas fórmulas de llegar y motivar a la sociedad. Y de paso se salten unos medios de comunicación que sólo interpretan la realidad en base a unos intereses comerciales.. Pero este paso tiene que ser dado una vez la clase política y la sociedad hayan hecho los deberes.
Antoni Jesús Jiménez Rodríguez es miembro de la Junta Directiva del PSC en el Distrito de Gracia de la ciudad de Barcelona.
Antoni Jesús Jiménez Rodríguez es miembro de la Junta Directiva del PSC en el Distrito de Gracia de la ciudad de Barcelona.
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